Lo bueno, lo malo y lo peor.
Columna de opinión por: Jorge Davish. Algunos ciudadanos manifiestan en redes sociales su oposición a los “altos sueldos” de funcionarios municipales, regidores, síndicos además de alcaldes, algunos dicen que sus emolumentos son hasta suntuosos, pero la realidad (en la mayoría de los municipios en Hidalgo) es que son bajos y no sólo eso, ningún empleado del municipio cotiza en el Infonavit, no cuentan con vales de despensa, no cuentan con IMSS (solo con servicio médico limitado en muchos casos) y pensar en retirarse con una pensión es muy complicado en los gobiernos locales ya que no hay partidas formales para tales efectos, por lo que en realidad las condiciones de muchas personas que trabajan en el gobierno municipal de Tepeji (y seguramente en otros) representa una gran desventaja laboral y de ingresos, será acaso que precisamente por todas estas desventajas muchos empleados ya no dan el plus y en realidad han caído en el confort del burocratismo, aspirando en muchos casos a sindicalizarse para garantizar que absolutamente nadie los pueda mover de sus plazas, cargos en los que llegaron como parte de un equipo de trabajo de algún alcalde y que con el paso de los años gracias a situaciones de amiguismo y compadrazgo, continuaron en el gobierno pese a sus malos resultados y denuncias por corrupción. El tema de los sueldos y las propuestas de recortarlos es demagogia para algunos partidos, y para afirmar lo contrario debemos recordar que hasta antes del triunfo electoral de AMLO, su partido, Morena, y sus militantes, venían impulsando el recorte de sueldos en todos los cargos de elección popular y en los puestos del gobierno, atacando en ese entonces el sueldo del Presidente de la República, en efecto AMLO se recortó el sueldo al tomar el poder, lo mismo secretarios y otros puestos, pero nadie dice que en el caso del presidente, tiene otros beneficios como fondos para usarlos de manera discrecional, dinero para viáticos y demás, pero el punto es que hasta antes de esta fecha quienes eran funcionarios electos “donaban” la mitad de su sueldo, y describo que donaban entre comillas porque jamás se demostró, como en el caso de Hidalgo que el recurso iba para las universidades de AMLO, algo que jamás demostraron (no con la formalidad de un reporte financiero publicado por lo menos en sus redes sociales), lo curioso es que luego del triunfo que llevó a Morena a la Presidencia de México, los regidores y funcionarios electos como diputados, ya no continuaron impulsando esta medida, de tal forma que en el congreso de Hidalgo los diputados no anunciaron que renunciarían a la mitad de su sueldo, pero mas grave aún, cuando esta medida se les solicitó en la actual legislatura del Congreso de la Unión, pues entonces resultó que los diputados de Morena y sus aliados, que son mayoría en la cámara de diputados, no lograron “ponerse de acuerdo” en el tema de reducir su sueldo a la mitad (siendo mayoría) y mas curioso todavía, AMLO no los invitó a reducir su sueldo y se limitó a levantar los hombros y aludir a que son un poder independiente y autónomo (cosa más falsa ya que está supeditado su grupo parlamentario y aliados a sus ordenes directas). Pero regresemos al tema local, tan malos son los sueldos entre el gobierno municipal que el gabinete de Salvador Jiménez Calzadilla lo terminó de conformar de último minuto, sólo basta mencionar que el Secretario de Obras Públicas que estaba contemplado renunció de último minuto, lo que provocó que el arquitecto Reyes tomara esta posición en el gabinete, y es que apenas un puñado de puestos cuentan con sueldos que son competitivos, los sueldos competitivos le permiten tanto a un empresario como a un alcalde, contratar perfiles idóneos a los cargos o responsabilidades que se les impondrán, por tanto ofrecer bajos sueldos genera que en estas plazas no lleguen las personas con los perfiles académicos, profesionales y de experiencia que se requieren, ya le sucedió al mismo alcalde en turno cuando la persona que iba a ocupar la secretaría de Obras Públicas decidió no “entrarle” por un sueldo de alrededor de nueve mil pesos quincenales. En relación al grado de responsabilidad, como la secretaría de seguridad, tesorería, obras públicas, la secretaría general y otros más, los sueldos son más atractivos, pero no por ello mejores si tomamos en cuenta como mencionamos en un principio, el grado de responsabilidad. Recordemos que en el pasado a cinco días de que el entonces alcalde Moisés Ramírez Tapia llegara a la alcaldía, uno de sus funcionarios renunció, debido a que el sueldo le era insuficiente para sufragar los gastos de su familia y que, en todo caso, ganaba más en su negocio. La mayoría de los directores percibe escasos 5 mil pesos catorcenales, 2,500 a la semana, lo cual está por debajo de los sueldos de una persona con licenciatura o ingeniería, y si se enferma él o su familia, tienen un tope de gastos médicos en el servicio que contrata el municipio, en caso de cirugías o enfermedades mas delicadas solo se cubre un porcentaje, no el total, el empleado o funcionario jamás logrará un fondo de retiro real, actualmente muchos empleados desde hace varios años están a la espera de que les digan que se pueden retirar con una pensión, muchos ya están cansados y por ende su trabajo ya no es productivo ni eficiente, incluso conocí casos en los que se iban del gobierno sin una pensión real y a los pocos meses morían. No cotizan en Infonavit, y en muchos casos no cuentan con las herramientas de trabajo necesarias o en buen estado para hacer su labor, lo que ha representado que incluso pierdan la vida como ha sucedido por falta de buenos equipos para evitar contagios de Covid-19, o los accidentes de unidades en mal estado como camiones recolectores de basura, en las que son obligados a trasladarse o hacer sus labores. A varios de los interesados en participar en el actual gobierno se les hizo notar que tendrían que usar sus unidades particulares, que no habría tampoco viáticos, y obvio, quien es parte del gabinete no tiene horario de entrada ni de salida, es un trabajo de 24 horas siete días de la semana, apenas los sindicalizados pueden evitar quedarse a laborar fuera de su horario, pues no hay pago de horas extras o bonos. Los que hemos trabajado en gobiernos municipales sabemos que en momentos incluso hay que poner del bolsillo para hacer el trabajo, comprando hojas, algún escáner o equipo que hace falta y ni que decir de poner el auto de la familia y por supuesto la gasolina (y si el auto se descompone estando en servicio, el costo de reparación corre por cuenta de su propietario), por lo menos fue la experiencia que he tenido en el servicio público, ya que el trabajo tiene que salir adelante, sin pretextos ni excusas, es por ello que muchos trabajadores se ofenden porque en cambio, no tienen un horario definido de comida, ni un área digna donde comer, por lo menos hasta el pasado gobierno municipal, aun cuando muchos sí se toman su tiempo para llegar a medio desayunar en sus áreas de trabajo. Los sueldos son bajos o malos para quienes tienen carreras profesionales (licenciaturas, ingenierías) y experiencia laboral, la falta de seguridad social y bienestar agudiza su situación cuando una enfermedad golpea su núcleo familiar, afectando sus economías, son obligados a usar unidades vehiculares que representan un peligro para ellos mismos y para los ciudadanos, y en ocasiones ponen de su dinero para sacar el trabajo, sin olvidar que en eventos o actos de la presidencia son obligados a acudir y llevar de una o dos personas para “quedar bien” y asegurar la chamba. Sí, los sueldos son malos, pero en contraparte muchos empleados del municipio llegaron gracias al amiguismo y al compadrazgo, o gracias a que militan en un partido y posteriormente se colaron al sindicato con ayuda del alcalde en turno, actualmente muchas plazas laborales en la alcaldía de Tepeji no tienen razón de ser y fácilmente se podrían reducir un número aproximado de 200 plazas que fueron creadas conforme cada alcalde llegó y fue colocando a sus recomendados, esa es la realidad, y mucha de esta gente es la que hace mal su trabajo, a sabiendas de que nadie los podrá mover de sus cargos. Cada alcalde ha llegado con la visión de que el gobierno es una agencia de colocación para recomendados, gente que llegó con el difunto Vicente Chávez persiste en sus puestos pese a los señalamientos de corrupción en su contra, y gracias a sus compadrazgos podrán ir de un cargo de confianza a uno sindicalizado, gracias al amiguismo pero jamás a sus buenos resultados, ni que decir de quienes abusaron y fueron mas allá colocando a novias, amantes o a la familia de sus queridas en el gobierno, en la comisión de agua (en donde se aumentó de manera exagerada el personal) o en el DIF. Los sueldos son malos, las condiciones son muy malas e igualmente hay muchas plazas no justificadas que no se eliminan porque cada alcalde que llegue ve en esas plazas la oportunidad para colocar a la gente que le apoyó con porras y gritos en sus campañas. Si el municipio sigue solapando a ineficientes empleados o funcionarios solo porque echaron porras en campaña, si no cambia su política de mejorar sueldos o prestaciones y si no dejan de lado las viejas y arcaicas ideas de hacer del gobierno una agencia de colocación de amantes, novias, amigos, compadres y de su familia o familia política, las cosas no pueden mejorar, ya que es sabido que a la llegada de un gobierno, tanto los funcionarios que entran como los empleados que ya estaban desde administraciones anteriores, fingen echarle muchas ganas hasta que pronto caen en una zona de confort que provoca que no den más resultados o se esfuercen, ese problema lo padeció Fernando Miranda Torres e igualmente Moisés Ramírez, (ambos se quejaban de que sus respectivos gabinetes ya no daban para más pasado el primer año de gobierno) y no se ve que Salvador Jiménez pueda escapar a esta misma dinámica, pues a la mayoría de los alcaldes les tiembla la mano para ser firmes con los empleados y funcionarios y si hay que despedir gente que evidentemente no dan resultados pues hay que hacerlo, pues al final el no hacerlo le pasará la factura al alcalde de turno, muchos alcaldes deciden no correr a malos empleados aludiendo al costo que representa el pago de sus finiquitos al despedirlos de manera injustificada, cuando en primera se les debe despedir de manera justificada para evitar estos pagos, como en el caso de gente corrupta o ineficiente, pues es impensable que además de demostrarles que fueron corruptos se les deba pagar, y en el último de los casos a la larga resulta mas caro mantener a malos empleados, por ello lo mejor es cada año destinar fondos para irse deshaciendo del mal personal que existe en la alcaldía pues a la larga el municipio tendrá una carga fiscal al pensionar a un creciente número de estos malos empleados. Alguna vez igualmente expuse que sumado a todo lo malo en términos de malos sueldos, malos empleados y poca eficiencia o productividad, se suma el que los alcaldes lleguen con esposas que no deberían de entrar al gobierno municipal, pues sus bajos perfiles profesionales o su forma de ser, en muchas ocasiones solo evidencian al edil y lo dejan mal parado, así me tocó ver como esposas de alcaldes tenían su escritorio en la misma oficina del alcalde, dando ordenes y contraordenes, en muchos de los casos de manera despótica y grosera, por ello los alcaldes deben valorar que si sus parejas no van a sumar sino a restar y dividir, lo mejor será dejarlas en sus empleos u ocupaciones, algo que ya he venido expresando en el pasado, pues al final nadie votó por ellas y muchas se toman el papel de sub presidentas sin que en la realidad estén obligadas a rendir ni resultados ni informes. En suma, soy de los que se opuso a la idea de que el edil se bajara el sueldo ( pero sí a favor de esta medida de reducción en las dietas de síndicos y regidores así como la desaparición de secretarías que por sus resultados no justificaban los sueldos que se pagaban), pues por el grado de responsabilidad, tiempo dedicado y demás, es evidente que el sueldo total, con compensaciones, es el suficiente si se valora todo, me tocó ver en el pasado y de primera mano a un edil, que decía que donaba la mitad de su sueldo, pero igualmente él mismo se contrataba sus unidades para hacer viajes que el municipio otorgaba a escuelas y otros grupos sociales, entonces bajarse el sueldo (como igual lo hizo Amlo) pero tener otras partidas de donde “recuperarlas”, como viáticos y demás partidas, no parece ser la mejor fórmula, pues no hay una total transparencia que nos diga que de otras partidas no se tomará ese dinero, lo mejor es que los sueldos mejoren al tiempo que se exijan resultados y que constantemente se mida el nivel de atención y productividad, pues a quienes he visto que se rebajan el sueldo, normalmente no trabajaban toda la semana por atender sus negocios, entonces si a un funcionario se le va a pagar bien, es porque igualmente se le van a exigir y se espera que ese sueldo genere resultados en beneficios de los ciudadanos del municipio, fingir y simular debe ser una práctica política que se debe abandonar. FOTO CON FINES ILUSTRATIVOS
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