La espiral de violencia en #Tula mantiene un estado de pánico entre sus habitantes, pese a los esfuerzos y operativos de Seguridad, nada parece calmar este fenómeno que amenaza con desbordarse, de ahí que sea obligatorio preguntarnos si se debe cambiar de estrategias e incluso de estrategas para buscar alternativas que puedan traer la paz que tanto desean los tulenses.
En la primera semana o si usted gusta, 7 días, la violencia cobró la vida de 10 personas (y dejó a una menor de edad lesionada), pero no sólo eso, sino que los primeros meses de gobierno de Cristian Martínez Reséndiz cerró con casi 70 muertes violentas, aunque fuentes extraoficiales aseguran que la cantidad de ejecuciones fue mayor y que la Secretaría de Seguridad del secretario Neri, ha buscado en todo momento tapar el sol con un dedo.
Es innegable que el estado ha ordenado operativos y que a diferencia de otros años, se vieron resultados como personas detenidas con armas, predios asegurados con gasolinas o unidades robadas, detenidos con droga, etcétera, pero así como es innegable que se trabaja contra la delincuencia organizada, también es un hecho que los operativos han demostrado no ser suficientes, ya que se necesita aumentar la presencia de policías en todo el municipio además de implementar tecnologías que ayuden a combatir los delitos, e incluso repensar si la policía regresa con control del municipio de Tula.
Las autoridades estatales han explicado que la violencia se debe a la lucha entre grupos delictivos que se fracturaron y luchan por el control de la plaza, aunado al robo de gasolinas, a la venta de droga y otros ilícitos que se registran en la zona como el robo de mercancías y de unidades de transporte.
Sean las razones que sean, la inseguridad está cobrando una gran factura a la sociedad, la cual empieza a preocuparse de salir al trabajo o a sus actividades cotidianas, y encontrarse en el lugar incorrecto a la hora incorrecta y ser testigo o incluso víctima de algunos de estos hechos de violencia.
En el tema no ayuda que en la práctica el mismo alcalde se desligue de la seguridad por el simple hecho de que esta recaiga en el mando unificado, se necesita que haga frente y de la cara a los ciudadanos, so pena de que crezca el enojo social contra él y que le pase factura en los próximos procesos electorales.
El Gobierno de Julio Menchaca Salazar ha evitado tomar medidas acordes a la dimensión de la inseguridad en Hidalgo, su discurso, cierto o falso de que “somos una de las entidades más seguras del país”, no convence a nadie, con estas estadísticas ha evitado tomar la decisión de remover al secretario Salvador Cruz Neri, lo cual era necesario hace más de un año, y ahora, entre más tarde en tomar esta decisión, el problema en las calles se ira empeorando.
Tula requiere de mayor inversión por parte del Gobierno Federal y estatal, mismo que se traduzca en más policías en la nómina, con mas patrullas, equipos de radio, armas, pero también cámaras de videovigilancia y más acciones que permitan cubrir más territorio municipal, cerrar la brecha de las llamadas de auxilio y su atención, y que los elementos acudan en patrullas seguras equipadas y que con ello puedan hacer frente a los delincuentes, sin miedo a perder la vida a falta de equipos y capacitación para enfrentarlos.
Es hora de que el gobernador evalúe con seriedad la estadía de Salvador Cruz Neri al frente de seguridad de Hidalgo y que las acciones que emprendan en Tula tengan carácter de permanentes, porque no sirven operativos de llamarada de petate que solo buscan atender los hechos delictivos por unas semanas y luego se retiran los policías, por último esta visto que el mando unificado tal como lo anticipamos, no funciona, el control lo debe asumir el alcalde como responsable, el cual se comprometió en campaña a atender su problemática, el que lleguen mandos que no son ni de aquí y que no tienen compromiso con su alcalde y su población no funcionó y el tiempo nos dio la razón.
