Las raíces de los árboles pueden convertirse en un riesgo para las cisternas y las tuberías cuando son plantados demasiado cerca de estas estructuras. Al buscar agua, las raíces tienen la capacidad de expandirse y, con el tiempo, perforar incluso superficies de concreto, provocando daños que pueden afectar el almacenamiento y suministro de agua.

Especialistas recomiendan plantar árboles a una distancia segura de tuberías, cisternas y otros depósitos de agua para evitar reparaciones costosas y proteger la infraestructura hidráulica de los hogares.

La prevención mediante una adecuada planeación al momento de sembrar árboles contribuye a conservar tanto el suministro de agua como la inversión realizada en las instalaciones.