Para que sea funcional y efectiva la consulta ciudadana sobre el Parque Ecológico y de Reciclaje, originalmente conocido como Parque de Economía Circular de Hidalgo, el gobierno de México realmente tiene que tomar en cuenta las opiniones y propuestas de la población.
Lo anterior lo señaló Angélica Arellano Ángeles, de la Red de consciencia ambiental “Queremos vivir”, quien dijo que la participación social debe ser efectiva y abierta, y no con convocatorias repentinas y sin información completa y clara.
Consideró que llamar a consulta después de un año de anunciado el proyecto, y luego de fallidas reuniones en municipios, de no convocar a activistas o no permitirles el ingreso a reuniones con la secretaria de Medio Ambiente, Alicia Bárcena, como sucedió en la reunión de Atitalaquia, demuestra que no hay voluntad política del gobierno para garantizar que no se generará más impacto negativo al ambiente, pero tampoco para tomar en cuenta a los ciudadanos en las soluciones.
Dijo que falta mucha información en torno al proyecto y acusó que el cambio de nombre a Parque Ecológico y de Reciclaje, simplemente es una estrategia para resaltar las bondades del proyecto y ganar simpatía ciudadana en torno a él, pero resaltó que no por ello la región de Tula deja de ser una zona de sacrificio, un patio de servicio del Valle de México y su zona metropolitana.
Externó la activista que a un año de que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo anunció el proyecto del Parque de Economía Circular de Hidalgo, todavía no hay claridad en torno al proyecto, pues las reuniones parece que responden únicamente a los formalismos pero no se brinda información completa y clara a los ciudadanos.
Por ello se desconoce realmente cómo operará y cuál será el impacto negativo al entorno, pues sólo se presentan los datos positivos y no se habla de las adversidades, como las que, dijo, han causado la instalación y operación de la refinería de Petróleos Mexicanos (Pemex), la termoeléctrica de Comisión Federal de Electricidad (CFE), la Planta Tratadora de Aguas Residuales de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) en Atotonilco de Tula y la misma presa Endhó.
Son costos para la población que no se advirtieron, pues en su momento también se presentaron únicamente las “bondades” de estos proyectos y hoy la ciudadanía sufre por la contaminación y las enfermedades que causan sus emisiones, dijo.
Expresó que se requieren aminorar los impactos ambientales negativos, no aumentarlos, y acotó que para combatir el tema de los residuos antes de implementar un proyecto como el que se pretende hacer, se deben aplicar programas de separación de residuos desde los hogares, para agilizar más el proceso y no aumentar la complejidad del procesamiento en el parque de los residuos de los municipios de la zona o de otras entidades, pues recordó que la infraestructura se colocará junto a un hospital y se ofrece además un «espacio verde» junto a ella.
Apuntó que como activistas tienen claro que el actual gobierno no es el responsable de los daños anteriores de los proyectos implementados en las últimas décadas, pero sí de que es el encargado de apoyar las soluciones a las problemáticas.
Pidió que las problemáticas ambientales de la región de Tula se atienda de manera integral, pero con una participación ciudadana real e informada, por lo que insistió en que se debe dar a conocer todos los datos y tomar el consideración las propuestas ciudadanas.
