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Gerardo Fernández Noroña vs la Austeridad en Morena

Ago 28, 2025 | Opinión

Gerardo Fernández Noroña vs la Austeridad en Morena

Escupir al cielo I.

La corrupción, los abusos y robos del gobierno Peñista (al cual Amlo no solo no metió a la cárcel como comprometió en campaña, sino que misteriosamente jamás lo tocó ni con el pétalo de una denuncia penal) fueron el último impulso que la sociedad mexicana necesitó para dejar el miedo y votar en 2018 por un proyecto político opuesto que ondeaba los principios de no mentir, no robar, no traicionar, la cuña fue atacar la corrupción reinante e instaurar la honestidad y la austeridad como principios en todos los niveles de gobierno, sin embargo el gasto racional, el necesario, ese nunca debió pasar por criterios miopes de austeridad, menos cuando con el paso del tiempo quedó solo como un discurso engañabobos, porque hay fondos que nunca deben ser limitados en la práctica para convertirlos en subejercicios que se convierten en fondos que “con maña” regresan a la federación y ahí ya no se sabe cómo se gastaron, la austeridad debe eliminar el gasto sobre todo de quienes encabezan y ejercen el gobierno, para eso hay que hacerlo desde los presupuestos, pero la austeridad no debe tocar el último eslabón de la cadena del gobierno, es decir la atención del ciudadano y los servicios que el estado debe garantizar a plenitud, porque la austeridad republicana no puede ni debe traducirse en una austeridad franciscana (que vuelve inoperante e ineficiente a un gobierno), que emana más que de criterios administrativos de eficiencia y racionalidad en el gasto social, que de los dogmas cuasi religiosos de tan solo uno de sus gobernantes, porque de igual forma en el plano ciudadano, una sola persona en el país no pueden dictar, sugerir ni promover las formas en que sus ciudadanos deciden usar, gastar o invertir los recursos que de manera honesta y con esfuerzo han logrado.

Los escándalos del pasado solo parecen haber cambiado de actores, hoy portan otros colores, y pese a que se ofenden porque los comparan con sus antecesores y que insisten en que son diferentes, y sí, vaya que son diferentes, a nadie le ha quedado duda de eso.

Hoy vemos los esfuerzos casi inútiles de la presidenta queriendo, igual que su antecesor, promover su doctrina cuasi religiosa de la austeridad entre la cúpula cuatrotera, extendida igual ahora a la humildad (lo cual es imposible en cualquier morenista porque por definición, se auto perciben con una tremenda superioridad moral, la mayoría están auto investidos de una gran soberbia), aunque entre sus militantes y aliados este mensaje parece no caer en suelo fértil, como lo muestran los viajes de Andy “for the world”, por lo que al quite ha salido a sumarse a los llamados a la pobreza y sencillez (o por lo menos aparentarla aunque sus casas o cuentas estén rebosantes de dinero, en más de los casos que no justifican su adquisición con sus actuales sueldos) la presidenta del partido, pero parece más rebelión, pues incluso el Senador Gerardo Fernández Noroña, quien ahora y ya sin miedo a Amlo, del cual hace poco salió a declarar en los medios “no somos amigos”, ya que él defiende que con su dinero puede hacer lo que quiera.

El Senador Gerardo Fernández Noroña incluso se ha manifestado en contra de ideologías que limiten el uso de su riqueza o ingresos, por eso lo vemos en viajes regulares a los estados unidos y en general con una vida ostentosa, incluso ahora que los medios nacionales se han concentrado en reportar la casa que recientemente adquirió. Si bien el Senador morenista es el único que ha mostrado valor para hace frente a este dogma político, la mayoría de sus representantes en los gobiernos, senadurías diputaciones, y alcaldías, todos ostentan, derrochan, y gastan como si fueran millonarios de toda su vida (abuelos, padres, hijos y nietos, cuando en realidad su riqueza se limita en muchos casos a que la amasaron desde que ocuparon un puesto en el gobierno).

La austeridad mal entendida y mal aplicada, en la vida real ha costado decenas de miles de vidas (y espero que un día se haga justicia por estas muertes), los primeros en perder la vida como mártires no reconocidos de estos errores del gobierno, fueron los mexicanos enfermos principalmente con males crónico degenerativas que controlaban su salud gracias a la constancia de la atención médica  y medicamentos, cuando el país combatió la corrupción en medicamentos el resultado fue que mucha de esta gente murió por el desabasto de las mismas, lo mismo quienes no pudieron recibir sus terapias contra diversos males, entre ellos los distintos tipos de cáncer, los que tenían operaciones programadas y demás, la falta de medicamentos jamás se pudo resolver en seis años de gobierno, el modelo de salud de Dinamarca quedó como un discurso pero la realidad es que en cada mensaje de Amlo sobre el tema, más parecía una burla para el pueblo, una burla que le costó la vida a muchos de los mexicanos lo mismo a los que luego durante la pandemia sufrieron Covid, porque las cifras en el manejo de la pandemia colocaron al país como de los que más víctimas tuvieron tanto en el personal médico como en la población, pero el presidente llamó a todos a no salir de casa, quizá porque así sabía que no tendría que lidiar con el servicio saturado en hospitales y que además las cifras de sus muertes pudieron ser manejados a modo de manera estadística sin que fuera una autentica alarma mundial.

La 4T intenta -en cada oportunidad que tiene- adoctrinar al pueblo para no ser aspiracionista, y como ejemplo en sus discursos Amlo los convenía a conformarse con “usar un par de zapatos nada más”, pero no solo eso, criticaba y señalaba a ciudadanos quienes ostentaban su riqueza, llamándolos fifís, y aunque parezca gracioso, no era una acción ocurrente, sino un plan bien diseñado por el estado, el nuevo estado, quien tenía la necesidad ideológica de establecer un enemigo de piel y hueso y venderle esta idea al pueblo, y esos eran los ricos, porque ideológicamente y bajo sus doctrinas eran los que abusaban del pueblo pobre con empleos mal pagados y malas condiciones laborales, quienes demos estaban contra la 4T porque “habían perdido sus beneficios” y “quieren regresar para seguir robando”, argumentos tan descabellados como hilarantes para satanizar a todo aquel que levantara su mano contra el gobierno cuatrero. Amlo reconocía que los mexicanos más preparados no lo apoyaban, y en cambio decía que era mejor darle apoyo al pueblo, porque con ellos se iba a lo seguro a sabiendas de que al darles becas y apoyos se contaba con apoyo incondicional a cambio, como si el dinero que se les da a esos mexicanos prevenir de los bolsillos de Andrés Manuel.

Una vez en el poder el gobierno llevó la austeridad a niveles que hacían en la práctica inoperativas a las secretarías en sus niveles operativos, como lo fue en su momento Conagua, o las policías estatales en todas las entidades, a los cuales se les exigía en la práctica no gastar el dinero que les era asignado en los presupuestos nacionales, al final la austeridad republicana pasó a ser franciscana, y el que pagó los platos rotos fue el ciudadano de a pie, pues no podía recibir el servicio a falta de las cosas más sencillas en las dependencias, como hojas papel bond, tintas y cartuchos de tinta, hasta computadoras, gasolinas e insumos, replicando este fenómeno en prácticamente todas las dependencias del gobierno federal, en otras con efectos más devastadores, como lo eran en las dependencias de salud, o las de procuración de justicia. Cada vez había más ahorros, pero extrañamente cada vez el dinero alcanzaba menos y el país “tuvo” que endeudarse, incluso más que en los periodos de gobierno anteriores, algo que Amlo tanto critico de los expresidentes, no solo termino haciendo lo mismo, sino que fue el que más deuda contrató (aunque los militantes y seguidores de Morena lo nieguen con vehemencia, que bueno fuera que con esa fe ciega que lo niegan despareciera como magia esa deuda, ¿se imaginan?).

Si los hijos del presidente seguían o no las enseñanzas de sus homilías en las mañaneras, poco interesaba al mismo presidente que al parecer su lema es “hágase mi -loca- voluntad en los bueyes de mi compadre”, porque ni el mismo cumplía con sus preceptos cuasi religiosos para el pueblo de México, y así el partido del presidente adoptó como un cuarto principio “no escrito” la austeridad, ahora todo morenista, en el gobierno o no, debería vivir, “en la justa medianía”, pero si los hijos del mismo presidente no le hacen caso y denotan vidas no solo ostentosas, sino en la que a nadie (ni a los de Morena) les queda claro de dónde o con qué recursos ahora se dan vida de multimillonarios.

La austeridad del gobierno entonces se trasladó a sus integrantes, todo militante de Morena debe vivir conforme a esta austeridad impuesta por Amlo en sus discursos (no a partir de su ejemplo claro está, ni menos por el ejemplo de sus hijos), y así la nueva presidenta de México y la del partido en el poder, han llevado este tema en los últimos días a sus tribunas, criticando sin hacerlo con nombre y apellido, las vidas ostentosas de Andy y de otros líderes morenistas.

Cada morenista que labora para el gobierno tiene la obligación de rendir su declaración patrimonial para determinar si su patrimonio -y tren de vida- es congruente con sus ingresos, sin dejar de reconocer que muchos políticos pueden tener riqueza de empresas (lo cual es justo y por tanto nada criticable), o producto de herencias familiares (lo cual se debe entender que puede ser desde empresas, predios, edificios, joyas, relojes etc., dinero y riqueza que si es bien habida, no tiene nadie porque ocultarla, o sentir vergüenza por tenerla, menos deben renunciar a ello o vivir como si no la tuvieran, ya que al final cada quien trabaja para el estilo de vida que quiere llevar, siempre que como ya dijimos, todo sea obtenido de manera honesta y legal).

El dinero de un empresario o fifí que haya apoyado o aún apoye a Morena con “donativos” o como el mismo Amlo lo dijo, que hizo política durante casi por dos décadas (sin trabajar o demostrar ingresos por su trabajo) gracias a que “el pueblo” lo mantuvo con donativos, eso no pareció molestarle, y ya en el gobierno el dinero de empresarios y nuevamente de fifís, tampoco parece importarle ya en la figura de recaudación de impuestos porque con esto les lleva dinero a sus seguidores, pero a pesar de ello les mantiene el píe en el cuello “de manera amable”, solo para recordarles que ahora el sartén ya cambio de manos.

La verdad es que ni el estado, ni el país, y menos ningún gobernante, debe impulsar ideologías cuasi religiosas que impulsen entre su población no una pretendida austeridad, sino más bien una ideología de mediocridad, de conformismo, todo por romantizar la idea de la pobreza que es bien vista por  algunas bases religiosas, el papel del estado es del de ser garante de los servicios y benefactores que permitan a cualquier mexicano desarrollarse en paz y con el éxito que logre producto de su propio esfuerzo. No se deben alentar ideologías basados en las ideas de sectores con amplios resentidos sociales, que en el fondo viven con un profundo sentido de inferioridad y de envidia que solo se traducen en odios, porque ese odio no puede tener como blanco al que con trabajo, con estudio y dedicación triunfo económicamente y logro salir de la pobreza, y como esos mexicanos hay muchos, muchos que aprovecharon los servicios del estado (educación, capacitación, becas por excelencia educativa, infraestructura, atracción de capitales y desarrollo de empresas) para salir de la pobreza, es tanto el odio de este tipo de gente que sirve de base a este partido, que en realidad ni se ven capaces de con todo y el apoyo de becas vayan a salir adelante, por lo que en el fondo este tipo de gente no es que quiera tener algo mejor en sus vidas, sino que en el fondo quieren ver a todos igual que ellos.

Simplemente me parece imposible el pensar que me pudiera parar frente a una familia mexicana, la que sea, y decirles o proponerles lo que deben o debieran hacer con su dinero, con los bienes logrados con su trabajo o el trabajo de generaciones de sus antepasados, no puedo decirles que hacer con lo alcanzado por sus esfuerzos y logros académicos, o con los bienes que amasaron seguramente trabajando por dos o más generaciones, estudiando con ahínco, desarrollando un negocio, ya sea chico o grande, entregándose a sus negocios todos los días a veces hasta por más de 18 horas de trabajo para alcanzar el éxito, ¿cómo les digo entonces ? No te compres ese carro porque es de fifí, a pesar de que es el auto que necesitan quizá por el número de sus integrantes y la comodidad o seguridad que requieren por lo largo de sus viajes, yo no podría decirles que no tengan una casa de dos pisos, porque no sé si con ello su comodidad y confort es mayor, no les puedo decir, no coman en ese lugar caro, porque quizá en ese momento que uno los ve este festejando el logro académico de algunos de sus hijos, cómo decirles no manden a sus hijos a escuelas privadas, a sabiendas de como hoy se enseña y ahora adoctrina en escuelas públicas, y así como esos ejemplos, pero si podría retar a cualquier morenista, estando en el gobierno o no, a pararse ante cualquier familia y cuestionar y tratar de convencerlos en que no se esfuerzan en que no sean aspiracionistas para no llegar a ser un fifí, que se mantengan “pobres o simulando serlo” para que entonces eso sea acorde con el mensaje de AMLO, porque hoy parece más importante tratar de convencer al “pueblo de que sean austeros” aunque ni el mismo Amlo lo es, menos sus hijos.

En general nadie en Morena, nadie, vive su vida pública y privada con austeridad, porque además, no deberían hacerlo, ellos igual ganan su sueldo, la mayoría tienen sus bienes desde antes de ser funcionarios e igual que un ciudadano promedio, nadie debería ponerles el pie ideológico en el cuello, cada persona debe decidir qué hacer con el producto de su trabajo porque no es ilegal ni inmoral tener dinero cuando se gana con honestidad, y si deciden tener tres pares de zapatos (un par más del que Amlo nos exige) es su problema, él lo paga, a nadie se lo pide o se lo roba, es necesario rechazar ideologías cuasi religiosas que prendan incluso volverse leyes, porque entonces no solo un día de estos nos dirán, como ya lo manifestó Amlo, que tengamos sólo dos pares de zapatos para usar, sino que el día de mañana los de la 4T podrán dictar una vez que logren “meternos esa idea, el que usemos ropa de determinada forma (dejando las de marca) y nos sugerirán incluso usar un solo color, y luego nos dirán “ya no viajen y gasten dinero como fifís”, mejor quédense en el país, al rato que solo viajemos en su propio estado y que tal que mejor ya no salen de noche.

La historia nos ha dejado tantas enseñanzas, es decir, no se trata solo de escribir por escribir, los riesgos de no atender a sus enseñanzas es que se puedan repetir muchos de sus peores capítulos, aunque hoy sabemos por lo menos que si se repiten sería de manera descafeinada. Al final, si desde la presidencia se alienta un mal entendido concepto de la austeridad y se pretende que los ciudadanos también hagan suyas estas medidas en sus vidas diarias (excediendo toda facultad), entonces hay que exhibir que al mismo tiempo de esta ideología se impulsa un discurso no escrito, el de la división, el del odio, el de ver como enemigo al que no se ciñe a los pensamientos de una sola persona, a las ideas de Amlo (pero que ahora está necedad la abraza la presidenta solo por quedar bien con quien la puso en el cargo y por un evidente falta de criterio personal), porque Amlo ya lo dijo además con bastante fuerza, o se está en contra o a favor de la 4T  (7 de junio de 2020 publicado en La Jornada).

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