¿Qué celebran los mexicanos el 15 de septiembre en estos tiempos de Redes Sociales? Eso me pregunté al ver en estos días en las calles a los niños con vestuarios tradicionales, o al escuchar a jóvenes hablar de los convivios que con pretexto de la fecha acuden, al ver a los adultos desbordarse (por decirlo con eufemismo) en festejos saturados de alcohol y drogas.
¿Acaso solo celebramos los signos, la bandera y un himno que emanaron y evolucionaron de un movimiento social que liberó al país del control político y económico del reino de España?, porque hay que decir que al final, como muchas otras guerras de ese periodo, fue una guerra burguesa, una guerra para que los hijos de los españoles (nacidos en el virreinato) pudieran tomar participación en todos los negocios, por lo tanto la situación del pueblo no cambió de manera radical con esta guerra, y las condiciones sociales aunadas a las políticas detonaron una guerra de revolución, que si bien tampoco arrojó resultados sociales favorables, sí sentó las bases para avances en la mayor parte del país, negar los avances sociales en México en el siglo XX equivale a negarnos a nosotros mismos como resultado de esos movimientos.
En este nuevo siglo entonces ¿qué celebran los mexicanos partiendo del principio que tenemos una situación distinta al siglo anterior? Creo que la mayoría se limita a celebrar los grupos y cantantes que llevan y llenan las plazas públicas la noche del 15, en parte celebran y disfrutan de la oportunidad de salir de sus rutinas y divertirse un rato, es la oportunidad de convivir y refrendar la identidad y el orgullo de ser mexicano. Lo cual per se no es malo ni negativo, el pueblo tiene el derecho a disfrutar estas fechas con sus familiares o amigos, sobre todo disfrutando de la música que más nos agrade (porque en gustos se rompen géneros) y que nos hace un pueblo alegre, que además tiene la gracia de disfrutar del baile, la comida e incluso la bebida, que son otro de los placeres de la vida.
El mexicano sin embargo no debe perder la capacidad de reflexión ante ningún festejo, menos debemos hacer a un lado la capacidad de auto crítica social, porque lo que al mismo tiempo nos permite celebrar y sentir el orgullo de ser mexicanos, nos debe impulsar a pensar sobre la realidad que vive o que más bien, padece el país, como por ejemplo que en Sonora -y otros estados- la violencia desbordada de los cárteles obligó al gobernador a cancelar los festejos patrios, tampoco podemos olvidar como hace algunos años en Michoacán una granada lanzada en la noche del 15 de septiembre nos hizo recordar que la violencia en el país es una cosa cotidiana y que a los cárteles de la droga les vale ma… la población civil.
No podemos en medio de ningún tipo de algarabía olvidar el drama de las muertas de Juárez, los cientos de desaparecidos (que ahora se sabe muchos fueron a dar a campos de adiestramiento del narco), pero tampoco podemos como mexicanos orgullosos que nos sentimos o decimos, olvidar a Las Madres Buscadoras, ellas que también quisieran pasar un 15 de septiembre en compañía de sus familiares desaparecidos, no solo no tenemos olvidarlas, sino que debemos ser solidarios con ellas y evitar caer en la tentación política de por quedar bien con Morena atacarlas, menospreciar sus búsquedas y hasta burlarnos de ellas, tal y como muchos mezquinos de morena lo hacen en sus redes sociales, porque ellas además de ser auténticas mexicanas valientes, no solo deben ahora luchar con ataques bizarros de otra mexicanos en las redes sociales, sino que deben luchar contra el gobierno que pretende que se callen y que se sumen a la ola de aplausos, aplausos que en su mayoría vienen de quienes hoy reciben becas, apoyos y dinero del gobierno, porque asumen que aludiéndoles con ello defienden que el dinero de los mexicanos les siga llegando a sus manos.
Festejar plenamente nuestro país parece difícil cuando TODAVÍA “nos faltan 43”, o al menos así lo decía AMLO cuando fue candidato a la presidencia, pero que al llegar a la silla del águila ya no podía oír ni ver y menos recibir a los padres de los estudiantes de Ayotzinapa Guerrero, porque a diferencia de cuando los uso y exploto, y se benefició políticamente usándolos como bandera política, ya como presidente dijo “que tenía que cuidar la investidura” y por eso se negaba a recibirlos, lo mismo que se negó a ver a los afectados y a recorrer calles cuando ciclones destruyeron comunidades en Guerrero e Hidalgo, a estos actos iba y se encerraba a piedra y lodo protegido por la Sedena a fin de que nadie le pudiera formular un reclamo que lo hiriera o incomodara.
Pero en México no nos faltan 43, nos faltan muchos más, en este periodo de 7 años de abrazos y besos y no balazos ni detenciones (hay que completar de mejor manera la bizarra frase de gobierno) que definió la política pública de Seguridad del estado mexicano, en este periodo se dieron las grandes masacres (del cual el presidente se burló y le dio risa en una mañanera) logrando superar a los malos gobiernos del pasado como el sexenio más violento, todo parecía ser no solo que la delincuencia llegó de la mano de Ampo, sino que se fue instalando en los estados donde eventualmente el morenato fue gobernado, y en donde Hidalgo no fue la excepción.
La violencia que detonan los grupos criminales de la droga, de los robos en carreteras de todo el país, los secuestros que han regresado con mayor fuerza, del cobro de piso en negocios y a empresarios, ¿nos permite celebrar a plenitud?, ¿la fecha o el mes nos permite olvidar nuestra triste y dura realidad tanto como para aventarnos al festejo como si no hubiera un mañana?.
Vivimos una etapa en México en que ya no es necesario el que irle o apoyar a un equipo de futbol (que al final es el peor de los vicios sociales del mexicano) nos divida, lo mismo si somos vecinos de una colonia que vive confrontada con otra, sin dejar de lado que somos un país con racismo de closet, los mexicanos ya no necesitamos pelearnos por esas cosas absurdas del día a día, porque ahora las divisiones se promueven a diario desde Palacio Nacional desde hace 7 años, porque a ellos les conviene que el país esté dividido, porque en ese perverso juego político han elegido a los malos de la historia, a los fifis y a los ricos y empresarios, y han elegido a los buenos, al pueblo a los pobres, y para ello han dicho que distribuirán de mejor manera la riqueza, dándole el dinero a los pobres, sin que el dinero genere condiciones para la inversión y la misma riqueza, al final como ya se vio, no habrá jamás un dinero proveniente del gobierno que alcance para los pobres, por eso hay que echar mano de la deuda pidiéndole dinero a las entidades financieras musicales (esas entidades malvadas que tanto critican desde la izquierda) para que con ese dinero se llene el déficit, pero más que nada para poder seguir repartiéndoselo a los pobres y seguir teniendo su voto que los siga manteniendo en el poder, eso sí, lo único que aman en Morena de los empresarios son dos cosas, los sobres amarillos y que paguen sus impuestos para poder seguir regalando el dinero como si fuera de ellos.
Celebrar en México, ya no en estas fechas, en cualquiera, es un volado para que no termine en desgracia, ya que si vas por carretera en auto propio o autobús, te enfrentas si bien te va, a controles del narco, donde te dicen si puedes o no seguir tu viaje y en el mejor de los casos solo te piden que te regreses, en otras casos puedes encontrar los bloqueos con camiones y autos incendiados, sobre todo en el norte del país, pero igual te pueden atacar, e incluso como ha sucedido en Veracruz secuestrar tu autobús, en donde además de robarte, te pueden igual secuestrar y hasta violar, porque esa es la realidad de las carreteras de México, entonces celebrar en medio de tanta inseguridad parece ya más un acto de valientes si se trata de viajar de norte a sur y de este a oeste por toda la república. Pero aun así pueden gritar, ¡viva México!
Celebremos, salgamos a reivindicar lo que es ser un buen mexicano, salgamos en familia y hagamos nuestro el festejo, es justo hacer un alto en el camino que nos permita divertirnos y formar recuerdos para nuestra vida.
Pero no perdamos de vista nuestro escenario, seamos conscientes de nuestra realidad y a partir de ella que podamos ser críticos de lo que vivimos en México no solo con nuestro gobierno al cual debemos pedirles y exigirles cuentas y detenidos por los robos en Segalmex, en el Insabi, por los sobre costos en los mega proyectos como el AIFA, la Refinería Dos Bocas y el Tren Maya, además de detener al ex gobernador de Tabasco que puso en la seguridad del estado al líder de una banda delictiva, sin olvidar el caso del huachicol financiero que puso de rodillas a Pemex y enriqueció a decenas de políticos y funcionarios de Morena, pero es necesario que como sociedad misma podamos ser autocríticos de lo que como ciudadanos hemos dejado a un lado creyendo que no nos corresponde (o que nada podemos hacer) abordar ni hacer nada en torno a los problemas que como país sufrimos, que ese ánimo y ese orgullo de sentirnos mexicanos nos permita precisamente seguir buscando cosas mejores para nosotros, para nuestra familia y para nuestro país, pero eso no se logra dándole la espalda, no se resuelve tampoco apoyando a ultranza a quien me da dinero a cambio de mi voto, no se resuelve ignorando la violencia que amenaza en cada esquina con arrebatarnos la paz e incluso quitarnos la vida, no se resuelve solo esperando a que alguien más haga o diga algo para luego seguirlo, no se arregla negando todo amparado en el dogma de gobierno de que todo está bien, porque esa es la mayor mentira que nos han dicho a los mexicanos en los últimos 100 años. Nada está bien, no es tiempo de abrazos a los delincuentes, no es tiempo de abrazar de manera ciega dogmas que rayan en el fanatismo religioso, no es tiempo de aplauso sino de crítica a nuestros gobiernos, es tiempo de fiscalización, tanto del gobierno federal, como estatal y sobre todo municipal. Porque las mentiras no pueden seguir ganándole terreno a la verdad. Es tiempo de entender que el pueblo es uno, y que no debemos permitir que nos dividan desde Palacio Nacional, porque eso solo los beneficia a ellos, no al pueblo.
Hoy ser mexicano nos debe llevar por un nuevo camino, sin duda si por el camino de los estudios para todos aquellos que tienen la oportunidad y desean terminar una carrera, que no es la única vía porque al final igual quien decide emprender o seguir el negocio de la familia, es un gran mexicano que no solo trabajará por la herencia de sus padres, por acrecentar sus bienes y criar una familia, sino que generará empleos, ellos generan nueve de cada diez empleos en el país y no las grandes empresas como se cree, para ser un nuevo mexicano debemos elegir sí cumplir con las leyes, observarlas, ser educado y respetuosos con quienes elegimos en el gobierno, pero levantar la voz si lo que vemos es una injusticia, el camino para el nuevo mexicano, es que asumamos que ya no estamos en los tiempos donde el cine nos reflejaba como en las películas, la figura estereotipada del charro, que por todo dispara su arma, que no sale de las cantinas y que puede enamorar a tantas mujeres como pueda y que al final se convierten en varias familias que mantener, nadie puede asumir que esa imagen arcaica del pasado resuma el nuevo mexicano, por lo menos en la realidad de quien esto escribe no lo es, los nuevos mexicanos que yo conozco son los que a diario se levantan muy de madrugada a cumplir no solo su horario laboral en una fábrica, sino que salen de ella a buscar otro ingreso con su trabajo u oficio para poder tener más recursos para enviar a sus hijos a la escuela y más si se trata de la universidad, para mí los mexicanos que conozco son gente discreta, amable, humilde, que va por las calles haciendo su vida sin meterse en problemas pero que es capaz de defenderse si quieren hacerlo blanco de una injusticia, para mí el nuevo mexicano es ese que se informa, que lee, que es capaz de una vez entender de lo que va a hablar, entonces participar en conversaciones y debatir, no desde el dogma de un partido político, sino de las cifras y los datos consolidados, porque hoy desgraciadamente la gente que se ha auto cegado ha decidido seguir al cíclope.
Entonces, ¿Celebrar a México en estas fechas? Claro, nuestra identidad, nuestro pasado, nuestros signos, pero siempre con pasos firmes en la realidad, en la verdad que como país vivimos todos los días, y si esa celebración la podemos hacer como nuevos mexicanos, como mejores mexicanos, ¡qué mejor! Alejados de la imagen arcaica que nos mostraba hace 70 años como gente que para disfrutar una fecha como esta hay que echar bala y trago a mas no poder, porque quien vive o cree que el país todavía es el de las películas del siglo pasado, vive en su propia y triste mentira.
