• Tepeji
  • Tula
  • Estatal
  • Región
  • Seguridad
  • Opinión
Contrapuntos
  • Tepeji
  • Tula
  • Estatal
  • Región
  • Seguridad
  • Opinión

Select Page

Sociedad y medios deben cerrar el paso a las mentiras en las RRSS

Ene 16, 2026 | Opinión

Sociedad y medios deben cerrar el paso a las mentiras en las RRSS

Hace poco leí un artículo en las redes sociales que me hizo reflexionar más a fondo sobre un fenómenos que va en aumento en las redes sociales, el ensayo explicaba que señalar (acusar) a una persona, actor político o personaje sin pruebas, es un riesgo para la vida pública, democrática y social de un país, esto debido a la velocidad con la que hoy en redes sociales corre cualquier ataque, ya que es reproducido, compartido y amplificado por otros perfiles que no son capaces de verificar estos señalamientos, hoy más que nunca debemos recordar que un principio del estado de derecho es que no se puede señalar a nadie sin las pruebas suficientes, claras y verificables, hacerlo -sin estos elementos- es irresponsable, daña a la víctima de los señalamientos o rumores, lo enfrenta contra terceros de manera absurda dado que el señalamiento es falso, pero además, lo daña en su imagen personal, profesional, en sus negocios e ingresos y hasta en su familia, llegando a dimensiones como el que la misma se disuelva si el señalamiento es grave.

Cuando trolls, perfiles anónimos, haters, perfiles falsos (que se hacen pasar por otras personas), escudados en su gran mayoría en el anonimato, deciden lanzar de manera personal o coordinada, en su perfil o en grupos específicos, señalamientos falsos, activan o ponen en marcha linchamientos mediáticos dado que la mayoría de los usuarios en redes sociales no son capaces de evaluar dichos perfiles (falsos, recién creados, o inconsistentes) y deciden a falta de inteligencia tomar por verdad lo que en sus publicaciones exhiben, no son capaces aunque en la mayoría de las ocasiones conocen a los señalados, de preguntarle o de cuestionarle si es que tienen una relación personal o laboral, toman el señalamiento como cierto y con capturas de pantalla comparten en otras redes entres sus conocidos dichos señalamientos, aumentando el daño a la víctima, sumándose con esta acción a la ola de mentira y desinformación sin olvidar que con estas dinámicas se rebaja y degrada el debate púbico y los foros sociales o ciudadanos.

El principio que lo que no quema tizna, parece ser motivación suficiente para quien emprende campañas de mentiras contra quienes tienen diferencias o envidias, pero no es válido impulsar narrativas si no hay pruebas como se dijo, ni claras, ni suficientes ni corroborables, porque al alimentar a este “animal” nadie nos garantiza que a la vuelta de la siguiente publicación nosotros mismos seamos las víctimas, los que hayan sido lanzados al coliseo del linchamiento mediático.

Chismes, dichos, conjeturas, rumores ni mentiras constituyen elementos de prueba, menos el “dicen que dicen”, quien sobre esa base construye señalamientos vulnera derechos, afecta imágenes, desarrollos profesionales y por ende ingresos, de ahí que las instituciones deben actuar para evitar que esta situación se vuelva generalizada y nadie pueda frenar actos que en la práctica a todos nos afectan.

Frenar chismes y señalamientos no es brindar protección ni descalificación, es un acto de ética para exigir pruebas de lo que se señala o acusa. Hace años, en el plano profesional recibimos una disculpa obligada por un juez por el caso de una persona que nos agredió, pero la verdad es que pocas veces las disculpas o aclaraciones logran el impacto del señalamiento inicial, la mayoría de las veces incluso pasan desapercibidas, de ahí que es necesario aumentar los castigos y penas punitivas monetarias contra los agresores, porque al sancionarlos con montos económicos en verdad se les afecta, porque a veces poner cara de tonto y pedir perdón en redes sociales ni les pesa ni les afecta, pero si se les imponen sanciones económicas entonces sabremos que si hay una afectación acorde al daño que generaron los señalamientos falsos y las mentiras.

Como sociedad no podemos caer en normalizar que las acusaciones se vuelvan algo cotidiano y que dependiendo del actor del que se hable, aplaudamos, ataquemos o defendamos, no podemos caer en actitudes mezquinas y debemos en primera evaluar el perfil, para saber si es auténtico o no, saber si hay denuncia o no, y de ahí en más definir si podemos prestar oídos a esas acusaciones o descalificarlas (nunca replicarlas), pero no debemos solo por el ánimo del morbo ni replicarlas ni lanzarle más leña al fuego sumando comentarios de los que no tenemos certeza solo por querer participar en el coliseo digital del linchamiento mediático.

Señalar y criticar son dos aspectos distintos, quien ejerce crítica es porque esta informado, cuenta con un análisis, con datos, estadísticas, entrevistas, documentos, esta actividad es primordial en una sociedad democrática moderna ya que permite en primera la libre expresión y en segunda que las criticas puedan frenar malos actos de gobierno y cambiar su ruta, los señalamientos a fuerza de no contar con ninguno de estos elementos son efímeros, si es verdad que escandalizan de entrada, pero igual se apagan rápidamente y nunca llegan a niveles donde las cosas hacen la diferencia, a falta de verdad y sus elementos pierden fuerza y a la vuelta de días quien emite estos señalamientos pasan a ser identificados como personas sin credibilidad y enfrentan el señalamiento (ahora sí justo) de ser mentirosos motivados por envidias, odios o por su propia miseria humana, que en general son seres que odian su vida (porque son mediocres ya que esperaban más de la vida) y que hoy solo se regodean en el deseo de ver la vida de otros irse por el caño.

Por ello lo que hemos venido proponiendo desde hace décadas en Contrapuntos es, que en la arena del debate público, uno, que los actores sean perfiles auténticos y verificados, gente real con nombre y apellido, no nombre falsos, ni Nick names, no haters (ya que todos ellos solo desalientan el debate por su nivel de odio y manejo agresivo del lenguaje y lo bajan de nivel) y menos trolls que llevan como consigna reventar lo foros y no permitirle a la sociedad el dialogo abierto, responsable y de altura con la posibilidad de concretar acuerdos, de estos perfiles hay que cuidarse, lo siguiente es alentar y tener como elemento valido y necesario el respeto entre usuarios en el dialogo, y tres entender que los foros deben ser moderados para que quien no sigue las reglas sea apartado de estos espacios, no por un perfil o dos que sean bloqueados vamos a perder la oportunidad de dialogar y enriquecer el foro para alcanzar acuerdos que puedan ser desdoblados a la realidad.

“En suma, no podemos ni debemos señalar a una persona si no se tienen los elementos suficientes. Hacerlo es traicionar los principios de legalidad, ética y responsabilidad que deben regir la vida pública… la prudencia no es debilidad, sino una condición indispensable para una democracia sólida y una sociedad justa”.

Umberto Eco y su crítica sobre los usuarios de las redes sociales.

Umberto Eco (1932 – 2016) fue un semiólogo, filósofo y escritor italiano, autor de numerosos ensayos sobre semiótica, estética, lingüística y filosofía, así como de varias novelas y artículos, entre sus ensayos, conferencias y artículos dejó constancia sobre el efecto de las redes sociales en la sociedad moderna, entre las que destaca la siguiente:

“Las redes sociales han generado una invasión de imbéciles que le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que antes hablaban sólo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad y ahora tienen el mismo derecho a hablar que un premio Nobel. Es la invasión de los necios” y agregaba “El drama de Internet es que ha promovido al tonto del pueblo al nivel de portador de la verdad”.

“Si la televisión había aprobado al tonto del pueblo, ante el cual el espectador se sentía superior, el drama de Internet es que ha aprobado al tonto del pueblo como el portador de la verdad”, pensaba Eco.

Fuente: El mostrador (extraído de http://www.elclubdeloslibrosperdidos.org) Esta nota fue publicada por la revista La Ciudad el 28/7/2017.

La aparición de las redes sociales donde convergen todo tipo de perfiles (personas) con mayor o menor conocimientos, cultura general y una serie de valores como la tolerancia, el respeto y la ética, potencian la comunicación, el conocimiento, el intercambio y contraste de ideas, todo esto para quien tiene como meta usar estas herramientas dentro de los parámetros que se conduce en su propia vida personal, los cuales ya hemos referido.

Para muchos el participar en discusiones o debates, es la oportunidad de aprender, conocer otras personas, diferentes entornos y otras experiencias, sin embargo también podemos (porque además abundan) encontrar a los imbéciles a los que hace referencia Umberto Eco, aquel que sin conocimientos decide que las redes sociales le dan el derecho a gritar sus opiniones como si fueran verdades, este tipo de perfiles se hacen acompañar de una enorme necedad para mantener sus narrativas y opiniones pero cuando la verdad los golpea en la cara entonces sacan lo peor de ellos mismos como lo es la violencia verbal, las descalificaciones, en suma se convierten en el borracho de cantina que vocifera barrabasadas a cambio de hacerse notar.

Tal y como lo refiere Umberto Eco, un borracho que vocifera y amenaza en un bar o cantina, limita su daño a ese entorno y la mayoría de los parroquianos que ya le conocen adoptan posturas para ignorarlo, no se mezclan con él ni dialogan pues ya saben que es un tonto que al paso de las copas, gritará, descalificará y agredirá a cualquier persona que se le cruce enfrente, pero estos imbéciles necios de los bares no causan mayor daño, a diferencia de los imbéciles en las redes, que ven en este espacio un megáfono para hacerse notar y que para mala suerte debido a que encuentran eco en otros imbéciles de las redes sociales, encuentran el aplauso barato que les sirve como combustible extra para que sigan afectando el buen desarrollo de los foros digitales.

Muchos perfiles al igual que en un bar, deciden ya no participar en discusiones en las redes sociales por miedo a ser agredidos, estos perfiles afectan el buen uso y desarrollo de las redes, por tanto lo más sano es identificarlos, llamarlos a la moderación y al respeto y si no acatan las medidas del espacio, es mejor bloquearlos y no permitir que sus conductas se vuelvan norma y que se replique entre otros usuarios, si se les deja participar terminan contaminado los espacios de discusión, termina abaratando el debate y por tanto se pierde el interés de los espacios y estos luego o se vuelven estériles o solo se vuelven espacios para que los imbéciles dominen a costa del trabajo honesto y desinteresado de los administradores de estos sitios, nada vale en suma no tener un imbécil en nuestras redes sociales, nadie en la vida real es capaz de tolerar un imbécil borracho tonto y vociferante, por tanto tampoco se deben permitir en las redes sociales, si no son capaces de dialogar a la altura con respeto y datos, es mejor que busquen otros sitios en donde entre más imbéciles terminen aplaudiéndose entre sí, esperando incluso a ver quién es electo como el rey de los imbéciles. Por tanto, debemos plantearnos el uso de nuestros perfiles en las redes sociales con responsabilidad, a sabiendas de que lo que manifestamos tiene respaldo en datos, artículos y en el conocimiento comprobado para no ser tomados como el borracho imbécil de la cantina.

www.elclubdeloslibrosperdidos.org

Compartir

AnteriorEl Gobierno de Atotonilco de Tula invita a las parejas a participar en las Bodas Colectivas 2026
SiguienteTepeji del Río se incorpora a la Zona Metropolitana del Valle de México

Post Relacionados

Houston, tenemos un problema.

Houston, tenemos un problema.

junio 29, 2025

Un lugar donde todos los sueños caben.

Un lugar donde todos los sueños caben.

septiembre 30, 2025

Forjemos nuevas tradiciones.

Forjemos nuevas tradiciones.

octubre 7, 2025

Pasado y presente, el futuro de Tepeji está en nuestras manos

Pasado y presente, el futuro de Tepeji está en nuestras manos

febrero 15, 2026

Horarios de atención 
Lunes a viernes de
 8 am  a 10 am
y de 12:30 a 15:00 hrs.
Teléfono de contacto 
773 73 383 83
WhatsApp 775 353 1031

Diseñado por The Smart Digital Presence | Creado con WordPress

Share This
  • Facebook
  • Twitter
  • Youtube