La mañana de ayer reportamos el cuerpo en estado de descomposición hallado en un canal en el municipio de Tlahuelilpan, por la noche se estableció que el cuerpo corresponde a José Luis Espinoza Ramírez de 29 años de edad, quien había sido secuestrado junto con su primo José Enrique Espíndola Espinoza la noche del 20 de julio en la comunidad de Xochitlán en Tula de Allende.
El cuerpo de Enrique Espíndola Espinoza fue encontrado a los 4 días de su secuestro, en la comunidad de Doxey Municipio de Tlaxcopan, se sabe que ambos estaban en un vehículo en donde llegaron varios sujetos y los secuestraron, en ambos casos se emitieron fichas de búsqueda pero el estado omitió que habían sido víctimas de secuestro.
Con el hallazgo de ayer, la cifra de ejecuciones y cuerpos hallados en Tula con signos de violencia suman 10 tan solo en los meses de julio y agosto, lo que ha provocado preocupación y temor entre los habitantes del municipio, ya que para nadie es secreto que los grupos delictivos operan en el municipio, a la par de que los reportes de cobros de piso aumentan entre comerciantes, quienes han decido en algunos casos cerrar y emigrar a otros lugares para seguir trabajando.
Tula vive la peor etapa de inseguridad desde el 2000, si bien siempre se han presentado homicidios y delitos, estos caían en el terreno de la delincuencia común, y a pesar de los operativos estatales (como el del 24 de julio) en donde se anunció la detención de 5 personas y la incautación de varias armas de fuego, las cosa en Tula sigue de mal en peor, incluso durante uno de estos hechos violentos, un elemento de la Agencia de Investigaciones perdió la vida y otros dos resultaron heridos.
Tula vive la peor etapa de inseguridad y no hay indicios de que las cosas vayan a mejorar, en redes sociales las expresiones populares incluso han dado por llamar ahora Tula como Tuliacán, este aspecto amenaza con empañar el primer informe de Gobierno del alcalde Christian Martínez.
