Antes de avanzar en esta entrega debo confesar dos puntos muy importantes, el primero de ellos es que cuando se anunció (el 18 de marzo de 2008) durante la administración de Felipe Calderón la construcción de lo que los medios bautizaron como la Refinería Bicentenario (el nombre nunca fue propuesto por ningún político o entidad gubernamental), fui al parecer el único periodista o habitante de la zona Tula Tepeji que se opuso a su construcción, con la cancelación (en 2014) del proyecto por el presidente Enrique Peña Nieto (que en su etapa de campaña, ante miles de hidalguenses reunidos en la plaza de Toros y ante notario, se comprometió a construir la refinería y el nuevo aeropuerto y que al final él fue quien la canceló, no Calderón como muchos lo hacen creer), tras ello ahora el gobierno federal promete construir una instalación que por más rimbombante nombre que le pongan es una instalación que reciclará basura, proyecto que como segundo punto de este párrafo inicial y al que al igual que cuando se anunció la construcción de la refinería, declaro mi total oposición a este proyecto ya que bien puede ser impulsado en otro predio, y no porque mi opinión signifique mucho o pese más en un mar de opiniones, manifiesto mi postura para la posteridad, para que quede constancia de que hay voces que opinaron en torno al tema y que no hicimos un silencio cómplice, porque si los políticos han dicho en todos sus discursos que esta zona que aporta mucho económicamente al país en materia de generación de energía (con una refinería y una central de energía como es la Termoeléctrica), pero que esta condición al mismo tiempo generó que la zona se contaminara hasta ser considerada a nivel mundial como la región más contaminada del planeta (y que genera enfermedades como cáncer entre otros males a la salud humana y animal), lo que se necesita es un proyecto social que a futuro coadyuve junto con los anuncios de inversión federal para “limpiar la zona”, por eso en el pasado propuse que en el polígono de las 700 hectáreas que comparte territorio y límites con tres municipios, la construcción de un parque Ecológico Metropolitano, donde la prioridad sea contar con una enorme área verde, pero que venga acompañada de proyectos sociales ambicioso que representen un beneficio para los habitantes de esta zona, un lugar donde puedan acudir a pasear al parque, porque no existe ningún lugar así en esta zona, un lugar donde deportistas y ciclistas puedan salir a correr o caminar con sus mascotas, un lugar en donde podamos soñar, como el pensar que se puede construir un lago artificial donde los domingos parejas y familias puedan rentar una lancha y remar alrededor del parque, y al final áreas donde puedan hacer su picnic o incluso acampar, una zona donde haya teatros al aire libre para conciertos, pero igual una explanada de primer mundo donde se puedan presentar grandes cantantes que reúnan a las familias para disfrutar de conciertos, al final son poco más de 700 hectáreas donde “TODOS LOS SUEÑOS CABEN”, pero en donde si solo una persona propone, entonces se perderá no solo un increíble espacio que le puede aportar valor a la zona, que le puede aportar calidad de vida a los habitantes de la zona Tula Tepeji, perderemos la oportunidad de hacer las cosas diferentes, desde discursos unilaterales, porque al final es un espacio privilegiado que une a tres municipios, pero que bien utilizado no solo nos unirá, sino que nos definirá en el futuro como una zona metropolitana, lo cual será detonante en la búsqueda de soluciones con este carácter, dejando de lado las líneas territoriales, si bien no conozco el proyecto de la recicladora (quitándole todos los pomposos adjetivos y adornos literarios políticos) o si alguien lo conoce que lo comparta aquí, creo que los habitantes de esta zona en pos de las afectaciones que hemos sido por el progreso de México, no solo por las industrias, sino porque acá literalmente nos avientan sus aguas negras (su agua potable se la traen de otro lado pero una vez que es usada no es tratada antes de llegar a Hidalgo, o por lo menos el porcentaje de tratamiento no es significativo y además se vuelve a unir con aguas negras), eso nos da el derecho a OPINAR QUE DESTINO QUEREMOS IGUAL CON ESE TERRENO, porque de hecho no es que me haya quedado corto en sus proyecciones, podemos pedirle a la UNAM al IPN o a la UAM que consideran construir instalaciones de investigación o desarrollo, edificios donde estudiantes puedan vivir por tenporadas en lo que hacen sus pasantías en esta zona industrial, podemos solicitar que los gobiernos locales aledaños coloquen unidades de servicio para tramites, en una misma explanada tener la representación de tres municipios y del gobierno estatal donde todos puedan acudir a hacer pagos, tramites y otros beneficios, podemos incluso por primera vez contar con una pista para aeronaves en caso de emergencia o de helicópteros para este mismo, fin, ya que la zona ha registrado accidentes serios y en ocasiones se requiere ese tipo de instalaciones, como por ejemplo contar con una base de bomberos metropolitanos donde cada municipio pueda aportar una unidad o ligándolas mediante la gestión a empresas, y saber que se cuenta con personal más cercano a las zonas habitaciones pero igual de las empresas, EN DEFINITIVA SE TRATA DE SOÑAR DESPIERTO EN ESTE TEMA, pero dejar esta oportunidad solo para un hospital y una recicladora, creo que es desperdiciar una gran oportunidad que estoy seguro, no se va a repetir jamás.
Tras la cancelación de la 2da refinería en Tula, dos fenómenos se presentaron, uno donde los medios se dedicaron a mentir, y otro donde trataron de retratar a los 520 ejidatarios que vendieron las 700 hectáreas como “pobres víctimas engañadas”, la verdad es que a nadie se le puso una pistola en la cabeza para obligarlos a vender sus parcelas y todas esas historias de que perdieron su dinero y demás, es un tema de cultura, donde como ya se ha visto en el pasado, la mayoría no estuvo listo para administrar ese recurso a diferencia de pocos que sí lo hicieron, pero para los medios fue más fácil vender estas historias además de acusar un engaño por parte de Calderón que no existe, pero que sí lo hubo por parte de Peña Nieto en 2014 en el que ni el entonces gobernador Francisco Overa ni nadie reclamó, incluso el proyecto estaba en el PND de AMLO, quien al poco tiempo cambio su idea para llevarla a su tierra natal, y en donde los morenistas de Hidalgo tampoco se desgarraron las vestiduras para exigir que si ya había un terreno, en el que se construyó una barda y había obra civil bien podría ejecutarse, pero tanto con Peña los priistas callaron en voz de su gobernador Francisco Olvera como los morenistas se quedaron mudos sin reclamarle a AMLO que cumpliera lo que había proyectado en su PND, eso sí en su muy particular memoria selectiva, los morenistas promovieron la idea de que el engaño fue de Calderón, cuando hasta en su último día de gobierno (y no es por defenderlo sino por decir la verdad) se promovieron recursos para que el proyecto avanzara el cual quedó hasta ese periodo en un anuncio oficial de avance del 5 por ciento.
Desde el anuncio del gobierno federal para construir una nueva refinería (que refinaría de 250 mil a 300 mil barriles por día en 17 plantas de proceso, generando hasta 32 mil empleos directos e indirectos) que se sumaría al Sistema Nacional de Refinación (SNR) integrado por 6 refinerías, (y que no se construía una nueva desde hacía 40 años partiendo del año del anuncio en 2008), teniendo como marco que más de la mitad de las gasolinas y productos acabados se importaban del extranjero, el anuncio fue bien recibido por los gobiernos estatales que compitieron para que el proyecto quedara en sus entidades, pero desde ahí el proceso fue negativo, ya que Calderón puso a competir a los estados por el proyecto, lo que obligó a Hidalgo a emprender la búsqueda de un terreno apto, logrando tres predios que se conjuntaron en uno solo pero que comparte territorio municipal con Atitalaquia, principalmente, seguido de Tula de Allende y Tlaxcoapan, en total 520 campesinos vendieron 700 hectáreas a un promedio de 1 millón de pesos lo que abrió al debate de cuánto se chingó el gobierno de Miguel Ángel Osorio Chong pues para pagar las tierras se contrataron dos créditos comerciales con Banamex y Banorte por 1500 millones de pesos (algunos refieren que 1471 mdp), por lo que tomando en cuenta el préstamo contra lo que se pagó por el polígono quedaron “volando” 800 millones, sobre esa cifra muchos cuestionamos dónde se había quedado, por años solo obtuvimos silencio por parte del gobierno y en muchos casos censura, pero como a mí nunca me censuraron siempre que teníamos al gobernador a mano le preguntábamos, saliendo con el tema de que con el recurso restante se atendieron los trámites del polígono (escrituración y gastos administrativos) además de que se desarrolló el Plan Maestro de desarrollo para la región Tula Tepeji y que
Se construirían obras alternativas ( pero no se construyó ninguna), lo cual fue un engaño a los ciudadanos de esta zona porque jamás se ejecutó nada, aun teniendo fondos por 800 millones de pesos. Nadie de los reporteros jamás preguntó por este dinero, y ahora se pagan intereses de ese dinero, primero por parte del gobierno estatal luego por parte de Pemex que absorbió la deuda original y sus intereses, buen negocio para quien hizo perdedizos 800 millones de pesos porque Pemex le pagaría al estado lo que alguien se embolsó.
Como dijimos, ningún sesudo periodista de esos que abundan a montones en Pachuca, se atrevió jamás a preguntar el producto de la resta de mil 500 millones de pesos del préstamo contra los 700 del pago de los terrenos, nadie quiso saber ni enterarse sobre esa diferencia de 800 millones, los cuales cuando ya no pudieron contener las preguntas de los reporteros en Tula, que son más aguerridos que los de Pachuca, terminaron declarando que se gastó en el Plan Maestro de Desarrollo, el cual fue presentado luego del anuncio (el 18 de agosto de 2009) de que la refinería se construiría en Hidalgo aprovechado la infraestructura de ductos existentes, el plan maestro fue presentado con bombo y platillo (tendré que pagar derechos de autor sobre esas palabras al periódico La región de Tula) y dijeron los políticos de la época que en eso se chingó, digo se gastó el dinero, en unos renders en donde el estado anunciaba la construcción y desarrollo de polos de desarrollo, “espejitos por oro”, de ese plan proyectado entre 2009 y 2010, nada se construyó, nada se hizo, se perdieron 800 millones de pesos en unos videos muy monos y en renders y parece que a ningún hidalguense le interesa pedirle cuentas de ese dinero a Osorio Chong, o que nadie puede pedirle al actual gobernador, Julio Menchaca que mande a su personal a echarse un clavado en esas cuentas y nos diga la verdad sobre esas operaciones que no quedaron claras y que a pesar de tener 15 años, deberían revisarse ya que es deuda la pagaron todos los hidalguenses con sus contribuciones y pago de impuestos.
Tras el anuncio de que Tula sería la sede de una nueva refinería, el gobierno federal impuso 100 días para la entrega de los documentos que acreditaban la donación del polígono de las 700 hectáreas (y que incluso contaban con alrededor de unas 100 hectáreas donde habían restos arqueológicos muy importantes conocidos como Chingu) a favor de Pemex, el estado aceleró los tramites, contrató el préstamo (en 2009 y a pagar en 14 años que luego en mayo de 2016 Pemex aceptó absorber los 2 mil 63 millones de pesos -ya con intereses- hasta liquidarle en 2027 mediante 130 pagos mensuales) que representaba en ese momento el 40 por ciento de su presupuesto, (dinero que bien pudo pagar directamente Pemex con sus fondos o el gobierno federal) y las primeras obras fueron sacar un basurero de la zona, mover el paso de canales, trabajos de proyección y planeación que fueron contratados y que serían elementales para la etapa de construcción, además de la construcción del bardeado perimetral (que costó mil 388 mdp) que ganó en licitación una empresa de Tamaulipas, que fue el primer golpe para la gente que esperaba que la obra quedara en empresas de la zona, en total se reportaron pagos fiscales por 9 mil millones de pesos de una obra que en su etapa constructiva se proyectó para entre 9 y 10 mil millones de pesos, teniendo en cuenta que 8 años después Amlo estimaba que la refinería de Dos Bocas costaría 8 mil millones de pesos y que incluso dijo, podía sobrarles dinero con ahorros que podían hacer cuando en la realidad el tren de inicio costó el doble.
Calderón anunció la construcción de una nueva refinería en 2008, en 2009 se anunció donde se construiría, y en los siguientes años se solicitaron fondos a la Cámara de diputados para arrancar los trabajos en el terreno pero igual en su diseño y planes, dejando un avance del 5 por ciento al dejar su gobierno, de su parte ni hubo engaño ni fraude, y las cifras en todos los sentidos, tanto en el terreno de Hidalgo por los 800 millones volando, como por parte de la federación deben ser revisados, y luego de ser revisados informarle a los ciudadanos, para luego establecer, quién la canceló fue Peña Nieto, así lo anunció en marzo de 2014, quien aludió a que el proyecto no era rentable y que en su lugar se buscaría modernizar las seis refinerías existentes en el SNR, para lo cual anunciaron la inversión de 4 mil millones de dólares, en los cuales luego explotó el escándalo en la asignación de contratos que derivó con el tiempo en la detención del Ex Secretario de hacienda Luis Videgaray, todo esto teniendo en cuenta que en campaña Enrique Peña Nieto se reunió el 20 de mayo de 2012 con miles de hidalguenses en la Plaza de Toros en donde se comprometió con Notario Público a construir la nueva Refinería en Tula y no solo eso, también el nuevo aeropuerto en Tizayuca, en ese entonces ni el gobernador Francisco Olvera, ni Miguel Ángel Osorio Chong (que formaba parte de su gabinete como Secretario de Gobernación), nadie, nadie se quejó, nadie le reclamó a baby Peña, nadie hizo escándalo, todos señalaron de manera irrisoria como responsable a Calderón, y hoy esa narrativa continúa.
Pero no sólo Peña le mintió a los hidalguenses, ya que en 2017 en su Plan de Nación 2018-2024 AMLO incluyó en su plan recuperar los trabajos de la refinería, pero luego cambió de opinión y traslado el proyecto a su estado natal a su terruño en Tabasco, seguramente inclinado más por una decisión del corazón que por una decisión técnica, el anuncio lo hizo formalmente Rocío Nahle en 2018 ya con el gobierno de la 4T. También AMLO nos engañó, pero nadie igual reclamó menos los morenistas que le siguen con ojos cerrados, al final en tierra de ciegos…
Tras las inundaciones del 6 y 7 de septiembre de 2021 en donde murieron 17 pacientes del IMSS de Tula de Allende, el gobierno federal anunció la construcción de su nueva sede en el polígono de la refinería fallida, el centro médico fue terminado antes de concluir el gobierno de AMLO, fue el primer uso social que se dio a ese predio a pesar de que el empresario Pedro Velázquez había ofrecido donar un polígono en favor del proyecto frente a la Tolteca, al final el presidente decidió de manera unilateral y al final las quejas de la gente que ahora paga por ir a recibir servicio no se han hecho esperar, pero en el momento nadie dijo esta boca es mía.
Ya en 2019 se había dicho que en el terreno se construiría una base de almacenamiento de hidrocarburos de Pemex, pero igualmente solo fue un anuncio, o un engaño.
Para el 11 de octubre de 2024 la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo anunció que en los terrenos de la fallida refinería se construirá un centro de reciclaje de economía circular que además se encadenaría al proyecto de saneamiento que la Semarnat desarrolla en la región de Tula para combatir la contaminación. Proyecto que claro es necesario e importante, pero que bien pueden invertirle en comprar otro predio y mejor considerar que ese polígono de la fallida refinería sea usado con algo de mayor envergadura para los habitantes de esta zona, que en mucho han sido afectados por la contaminación ya que en un proyecto ecológico como un parque metropolitano podrían tener más ventajas, más beneficios y de lo cual puedan disfrutar tangiblemente de un beneficio de esta naturaleza.
Los hidalguenses fuimos engañados con el Fideicomiso de Puerto Seco, ademas con el préstamo que se solicitó para comprar los terrenos de la fallida refinería (en donde no quedan claros donde quedaron alrededor de 800 a 700 millones que se iban a usar para obras complementarias), fuimos engañados cuando Francisco Olvera se quedó callado ante la cancelación del proyecto por parte de Enrique Peña, fuimos engañados por Peña quien ante notario en campaña le dijo a miles de hidalguenses que sí construiría la refinería pero la canceló en 2014, fuimos engañados por AMLO quien tenía en su plan Nacional la meta de retomar el proyecto de refinería en Tula pero se llevó el proyecto su estado natal en Tabasco, fuimos engañados por parte de Omar Fayad (nalgas prontas) que presentó un plan extraordinario para la Tolteca, y creo que seremos engañados con algo que por muy pomposo que le nombren, solo será una recicladora grandotota (la cual insistimos, la pueden proyectar en un lugar todavía más adecuado). Incluso les lanzo el reto, hagan una encuesta o un plebiscito para saber qué opinan los vecinos del polígono de la fallida refinería.
Ahí está la verdad, esa que nadie quiere ver, ahí esta las mentiras en esa búsqueda de los malos para tener a quien señalar (con mentiras), pero en todo este proceso, lo que en realidad hace falta es que los hidalguenses dejen de ser víctimas, que reclamen y pidan auditorias, no importa que hace muchos años de todo eso, el pueblo de Hidalgo debe dejar de creer a “manos abiertas” de sus gobiernos, emanen de donde emanen y sean quienes sean, deben caer las máscaras y nosotros dejar de ser ingenuos (en mi pueblo les dicen más feo) y creer con los ojos cerrados, porque como dije antes, en tierra de ciegos el tuerto es rey.
FOTO CON FINES ILUSTRATIVOS
