Por Jorge Davish
Desperté y mi primer pensamiento fue para Carlos Alberto Manzo Rodríguez, recordar que había sido ejecutado un día antes precisamente en día de muertos fue despertar con una fuerte cruda moral, el ex alcalde de Uruapan Michoacán había tomado notoriedad en los últimos meses en México por sus discursos pero también por sus acciones contra los carteles y grupos delictivos que operaban en su municipio y que mantenían un estado de zozobra a sus pobladores, el ex mandatario criticó la política del gobierno federal en el sentido de atacar las causas de la inseguridad cuando los problemas ya se padecían todos los días en un estado como lo es Michoacán, en donde los grupos delictivos sentaron sus bases desde hace muchas décadas, pero las críticas primero al entonces Presidente Andrés Manuel López Obrador y posteriormente a Claudia Sheinbaum Pardo, le generaron en primera aversión del gobierno de la 4T en su contra, y aun cuando el ex alcalde de Uruapan solicitó en repetidas ocasiones la ayuda al gobierno federal para enfrentar a la delincuencia que lo mismo vendía droga, que secuestraba, cobraba piso, mataba o te despojaba de tus bienes como ranchos, en cambio sólo obtuvo descalificaciones por sus mensajes y por sus acciones, burlas y al final ninguna ayuda de ninguno de los 2 presidentes, en primera porque se atrevió desde su cargo y haciendo mucho ruido en los medios nacionales, a exponer el grado de criminalidad en Michoacán, de paso descalificó la inútil y absurda estrategia de “abrazos y no balazos”, aunque en el trasfondo la 4T no le perdonaba que en el pasado fuera integrante de sus mismas filas políticas y luego los “traicionara”, todo eso se sumó para que el estado lo abandonara a su suerte, y mientras Carlos Manzo vio crecer su popularidad en el país por sus discursos y acciones contra los grupos criminales que operan en Uruapan (y en todo Michoacán), popularidad que incluso lo aclamaba para ocupar otros cargos como gobernador de su estado e incluso para competir por la presidencia de la República, muchos vimos en sus acciones a una persona honestamente comprometida con el cargo que pidió ocupar, denunciando y enfrentando con sus recursos -limitados- a la delincuencia de esa región del país, por eso muchos nos planteamos si acaso terminaría su periodo de gobierno con vida o enfrentaría en cualquier momento un ataque para silenciarlo, pues con su trabajo y sus actos se había ganado el odio de dos poderosos entes en México, el del Narco y el del Gobierno Federal, irónicamente para ambos era incómodo, para ambos era mejor verlo muerto y para ambos era mejor que dejara de hacer ruido por afectarlos a los dos, al único aliado que Carlos Manzo tuvo de su lado fue a su pueblo en Uruapan, pero igual tuvo apoyo moral de muchos que sin ser vecinos de ese municipio de Michoacán, le expresaron apoyo y admiración, Manzo solo tenia al pueblo de su lado, pero eso no bastó para detener ninguna de las tres balas que la noche del 1 de noviembre le arrebataron la vida en pleno festejo por el día de muertos, ayer murió un hombre, pero hoy nace una leyenda, y nace para muchos un sentimiento que nos obliga a pensar, si es mejor vivir de rodillas ante el narco y el mismo gobierno o es mejor morir de pie y luchando en los ámbitos donde debemos ofrecer batalla, por nuestras familias, por nuestros país, porque la vida con miedo no es vida, la vida con miedo es morir cada día.
La mezquindad de la 4T no fue quien apuntó y detonó el arma, pero es responsable por omisión de la muerte de Carlos Manzo, el ex alcalde por varios meses solicitó o imploró la ayuda federal, porque además enfatizó que por la gravedad de los delitos que en esa zona se cometen a diario, correspondía a la federación su combate, pero fieles a sus formas decidieron dejarlo solo a diferencia de si hubiera sido un presidente morenista y no independiente, decidieron dejarlo solo a manera de castigo por sus “groseras” formas de exhibir la falta de apoyo del gobierno de México en un estado asolado por la delincuencia, porque irónicamente para ser un partido político en el que por décadas sus integrantes (desde sus orígenes perredistas) se dedicaron a criticar, a descalificar, a manifestarse, a quejarse y manifestarse en calles, cerrar carreteras, tomar oficinas, hoy son un partido que les ofende que ahora les hagan eso, y a quienes protagonizan estos actos que eran sus misma acciones en el pasado, los descalifican, los satanizan y en el fondo los tachan de politiquerías, así la piel de la 4T, bastante delgada, o como decía mi abuelita “les gusta hacer pero no que les hagan”.
No sólo han ejecutado en México a Carlos Manzo, apenas el mes pasado en Hidalgo ejecutaron al edil de Pisaflores, otras dos presidentas municipales igualmente fueron ejecutadas este año, lo mismo funcionarios de gobierno, ex alcaldes o ex diputados, más de cien en total, pero la muerte de Manzo es sin duda y por mucho una que quedará en el colectivo social, solo equiparable con el magnicidio de Luis Donaldo Colosio Murrieta.
Todos los días son “Días de Muertos” en nuestro país, de eso no cabe duda, la muerte ronda en camionetas blindadas en donde grupos de hombres fuertemente armados gobiernan en las calles con la aprobación de distintos ordenes e instituciones de gobierno, ronda en los bancos donde funcionarios les lavan su dinero lo mismo que ronda en oficinas de gobierno de todos los niveles en donde mandan a su antojo, no por nada el Presidente de lo EEUU Donald Trump ha venido insistiendo en sus discursos que amplias zonas del país están bajo el control del narco y que estos grupos tienen apoyo desde los gobiernos donde operan, si bien los americanos han dicho que el país está bajo la operación y control en un 33 por ciento de los carteles, yo creo que hoy en día esta cifra es por lo menos del doble, hoy narco estados como Sonora, Michoacán, Zacatecas, Guerrero, Jalisco, Tamaulipas, Veracruz, Tabasco Baja California Norte y Sur, etcétera, son entidades donde los carteles controlan la venta de droga y su trasiego a Estados Unidos, pero no solo eso, sino que controlan la venta de mujeres, o trata de personas y su trafico al Norte, el cobro de piso, los secuestros, los asesinatos, pero igual el reclutamiento de personas a sus filas delictivas mediante engaños, donde las personas que son atrapadas en esas redes son llevadas a campos donde son “deshumanizados” y obligados a integrarse a ellos como sicarios, dejando atrás a sus familias y sus pasados.
No solo Carlos Manzo fue abandonado a su suerte, también han sido abandonados a su suerte millones de mexicanos que creyeron las mentiras de un régimen que dijo que al ofrecer becas a los narcos, estos abandonarían inmediatamente sus actividades ilícitas para dedicarse a trabajar honestamente en el campo, millones fueron abandonados a su suerte haciéndoles creer que el país estaba en buenas manos solo porque el presidente a diario se reunía a las seis de la mañana para tratar la inseguridad, cuando al final de esas reuniones no se desdoblaban ni políticas públicas ni los apoyos necesarios para revertir los reportes, todo era un discurso, una narrativa, el presidente presumían que ningún presidente antes se despertaba temprano y se reunía con su gabinete, aunque nunca pudo defender si eso al final se traducía en algo tangible, y lo mismo en todas las mesas por la “pacificación” que se celebran en todos los estados y en todos los municipios desde que Morena gobierna en México, una total y absoluta perdida de tiempo y distracción del personal y gastos innecesarios.
La muerte de Carlos Manzo deja ver un gobierno mezquino, capaz de dejar en la indefensión a quien ose criticarlos, a quien se atreva a criticar sus políticas, pero no solo eso, deja ver la intolerancia a la crítica, deja ver la oscuridad que llevan dentro porque al final en su estupidez creen que ignorando alcaldes o gobernadores incomodos le hacen el mal al mismo gobernador, cuando en realidad el mal se lo hacen al pueblo, porque al final el único afectado es el pueblo, ese pueblo en el que lo de Morena dicen poner por delante, llevar de la mano o ponerlos primero, como dije, delante de todo.
Las últimas imágenes de Carlos Manzo que todos vimos fue disfrutando con sus hijos del Festival de las Velas en su municipio de origen, el político contaba con 40 años de edad, deja este mundo muy joven, deja en este mundo a dos niños huérfanos, pero deja un legado de valor, deja una herencia y su muerte abre paso a su leyenda, la leyenda de un hombre que no se calló ante la delincuencia, que no se alió con ella, que los enfrentó a sabiendas que al hacerlo ponía su propia vida en peligro, pues lo más fácil era hacer lo que hoy hacen todos los políticos, aliarse, recibir las dadivas del narco y la delincuencia, recibir una “rentita”, un auto o una casa a cambio de voltear la mirada para otro lado y dejarlos operar. Ayer murió un hombre, y hoy nace su Leyenda, su vida puede ser motivo de inspiración para muchos, para otros como en el gobierno de Claudia Sheinbaum su muerte debe ser un motivo de alivio ya no volver a escuchar sus mensajes o discursos, pero lo único cierto es que su muerte para nadie pasara desapercibida y que nos puede motivar a encontrar esa voz en nuestro interior que nos dice… ya basta.
