Nada parece frenar la inseguridad y al CO en Tula de Allende y en la región sur de Hidalgo, ni con el despliegue de centenas de cámaras de videovigilancia, ni con la compra de nuevas patrullas y equipos (pero no con la contratación de más policías de manera significativa), y mucho menos la entrega de la seguridad al “Mando Coordinado” con lo cual la seguridad quedó en manos del secretario Neri, la afirmación no es gratuita luego de los hechos ocurridos la noche del 11 de octubre en Tula de Allende donde un hombre murió al quedar en medio del fuego cruzado y en donde otras 3 personas resultaron heridas, pero hasta el día de hoy, ninguna autoridad ha salido a informar sobre lo sucedido, fueron los medios de comunicación los que hasta el día de hoy llenamos ese vacío, vacío que ni el gobernador Julio Menchaca, ni el secretario Neri, ni el alcalde de Tula Cristian Martínez, han querido llenar, nadie ha sido capaz de querer darle la cara al pueblo, ese pueblo que en los eslóganes políticos nos dicen “primero el pueblo”, ante este vacío informativo de las autoridades que le pudieran permitir al pueblo entender lo que sucedió, el saber que grupos delictivos se enfrentaron y con ello que cada familia decida como protegerse, es evidente que ante la realidad en la 4T, en este Morenato, deberían modificar su eslogan principal de “No Mentir, no Robar y no Traicionar” a “No mentir, no ocultar, no robar y no traicionar al pueblo dejándolo desinformado”.

La escalada de violencia en Tula contrasta en primera con los mensajes políticos del gobernador en donde trata de convencer a los hidalguenses con sus estadísticas de que la inseguridad va a la baja, además de que como siempre lo han referido, Hidalgo se encuentra entre los primeros diez estados más seguros, declaraciones que por lo menos a los habitantes de la zona sur del estado les parecen manipuladas y que no reflejan la cotidiana y alarmante realidad que padecen.

La situación en Tula tiene rato que ha empeorado y con la falta de atención de los gobiernos anteriores se convirtió en el epicentro de la inseguridad, moviéndose igual a los municipios vecinos circundantes, principalmente Atitalaquia, Tlahuelilpan y Tezontepec, en esta realidad es igualmente necesario destacar que mediante constantes operativos, se reporta la detección de predios en donde se cometen diversos delitos, robo de autos, camionetas y equipos dedicados al robo de hidrocarburos, casas de seguridad donde se aseguran a secuestradores e incluso se han liberado víctimas, además de operativos en donde ha habido intercambio de disparos entre policías y delincuentes y se lograron someter a los sicarios, en medio de todos estos hechos que tampoco podemos negarlos ni desacreditarlos, la verdad es que al final del día, no parece frenar el aumento o desalentar la llegada de más delincuent3s a esta región del estado, por cada detenido pareciera que el CO lo suple con tres nuevos elementos y si antes estas personas se entregaban ante la presencia de operativos, hoy empiezan a responder con fuego y en ese fuego empiezan a registrarse víctimas inocentes cuyo único pecado fue estar en el lugar y el momento equivocado.

El gobierno de Hidalgo asegura que se le está ganando la guerra al CO, ¿pero a qué costo?, ya que en esta guerra los caídos al parecer no serán los que llevan chalecos antibalas que tienen capacitación, armas y permisos para usarlos, sino que serán todavía más personas que no tienen la menor posibilidad de defenderse ante el peligro de perder su vida, de ahí que siempre hemos sido un medio que ha puesto en la mesa del debate la necesidad de que se analice que los trámites para portación de armas sean ágiles y den mayor apertura a los solicitantes, pues muchos ciudadanos que exponen su trabajo como comerciantes, son “como corderos en un mundo de lobos”.

El estado dispone como respuesta a fuertes hechos delictivos, la llegada de cientos de elementos que como mejor (y al parecer única estrategia) se posarán en accesos viales para detener mediante disparos “de seguridad” a todos el mundo, estos operativos son temporales, “llamaradas de petate” porque no son permanentes ni están articulados ,a otros programas y acciones, son solo “mediáticos” para acallar críticas ante la inseguridad, además de esta política o acciones nunca se ha sabido que números produce, como hemos dicho, en esta entidad nadie informa y es mejor aplicar la política del avestruz, sin embargo como siempre hemos dicho, estos operativos no arrojan resultados, ya que los integrantes de los grupos delictivos en ese momento “se guardan” o circulan sin armas y pasan por dichos filtros como cualquier hijo de vecino, es decir, desde Pachuca con sus alarmas y sirenas los policías les van avisando a los criminales antes de que lleguen “ya vamos por ti, espéranos por favor”.

El estado a la llegada de los actuales gobiernos municipales los presionaron (Tepeji y Tezontepec) para aceptar esta succionada del mando unificado, el cual no ha dado resultados más que para “administrar”(por lo menos en la zona sur de Hidalgo) la delincu3ncia, y los hechos lo confirman, el mando único no ha venido a solucionar nada, ha venido incluso según mas vecinos, a ser un factor para que los policías abusen del uniforme y les saquen dinero a la menor provocación, hoy muchos ciudadanos se sienten inseguros en las calles y esta sensación no mejora al ver a un policía, todo lo contrario, entonces ahora se puede decir que vive bajo dos fuegos, el mando único al único que ha beneficiado (en todo$ los aspectos) ha sido al secretario Neri. Punto, se tenía que decir. Incluso mañana que ya no sea funcionario a ver si no sale que es como el Nopal.

Hoy en varios municipios de esta zona sur del estado se impulsa la construcción de vivienda popular o de interés social y por ende la llegada de más población, independiente a los servicios que deben promover como agua luz, servicios y demás, está la seguridad, organismos internacionales establecen que por cada mil habitantes debe haber un policía, y es ahí donde la puerca “torció el rabo” porque no se ven en los municipios que estén contratando más elementos en las corporaciones de seguridad, y en donde sí se han aumentado plazas llevan años sin poder ocupar su plantilla al cien por ciento, porque nadie quiere ser policía y es una realidad que preocupa por si sola.

Hoy el estado de Hidalgo, el gobernador de Morena, los alcaldes (todos morenistas) pueden insistir en que la inseguridad bajó e incluso decirnos en el corto plazo que se acabó (así como AMLO afirmó que por solo llegar a la presidencia se había acabado con el huachic0l o la corrupción/Segalmex/Birmex/Huachicol fiscal) pero los que vivimos en la zona sur de Hidalgo podemos dar constancia de que las cosas acá no se perciben igual, y que “nos están matando” y que lo más triste de que nos estén matando, es que alcaldes, diputados y funcionarios como Neri, nos quieran “dorar” la píldora, si al final ellos en sus estadísticas manipuladas o falsas quieren regodeare, esa es su bronca, pero acá repito, “nos están matando”, y no nos dan opciones por lo menos a defendernos nosotros mismos, así, mientras los hidalguenses seguimos saliendo a las calles a trabajar, a abrir nuestros negocios, a llegar a nuestras oficinas o centros de trabajo, o a nuestros centros escolares a trabajar, Neri, el gobernador, y alcaldes siguen como la avestruz, con la cabeza metida en un hoyo en el suelo.

PD Y ahora resulta que ya también somos zona de n4rc0fosas y como diría el Buki ¿A dónde iremos a parar?